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(Investigaciones Jorge María Ribero-Meneses San José)
La lengua es un tesoro
maravilloso
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Lectura libre: Inicio tomo 1 Diccionario Universal: Las FUENTES TAMÁRICAS –I-. Santander,
Primer Patrimonio de la Humanidad |
Lectura libre: Inicio El FRAUDE de la cuna “RIOJANA” del
castellano |
Euskera,
patrimonio de la Humanidad |
S.O.S. Atentado
gobernantes del Estado Español
contra Patrimonio Humanidad |
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2003: No desfallezcan vuesas mercedes, el camino es largo y las fuerzas
pocas, en cuanto me reponga dando un buen tiento a este vino de chorra, y un buen cacho de este pan moreno que en la alforja llevo, volveré a poner manos a la obra y continuaré con el trasiego de las investigaciones, qué digo, hazañas, de aqueste gran luchador cuyos escritos honran esta página, donde me ufano de su labor. ¡Chapeau! Señor Alcalde (Diario Alerta - 20-04-2003) Santander: el paseo marítimo más miserable de
Europa, artículo publicado el pasado verano, en
el que exponía mi parecer por la ridícula “parcela” reservada a los peatones
y, eso que era un paseo marítimo... Partí de Cantabria sintiéndome impotente para
luchar contra tanta barbaridad como viene cometiéndose en mi queridísima
Cantabria, decidí alejarme de ella y fijar mi residencia en Castilla...
Entre tanto me considero un exiliado de Cantabria, víctima de su (salvo escasísimas
excepciones) nefasta clase política, encabezada con toda coherencia por el
grisáceo señor Martínez Sieso. En mi carta a Gonzalo Piñeiro le aseguré que si
se deshacía el disparate perpetrado en Puerto
Chico, escribiría un nuevo artículo sobre el particular, rectificando
el contenido del primero y desdiciéndome de todos los improperios que en
aquella ocasión me vi obligado a dedicarle, confieso que bien a pesar
mío... Bien, por fin alguien me proporciona la oportunidad de quitarme el
sombrero y de decir: ¡chapeau! O, en el equivalente
castellano de esta palabra francesa, heredada como casi todas del euskera: ¡olé! Porque desde mi exilio segoviano, al pie de una
hija de Peña Labra, he podido saber por mi mujer, de vacaciones en Santander, que ha sido íntegramente levantada la calzada que motivó mi tremenda
invectiva contra el alcalde, pudiendo deducirse de ello que ese espacio –como
era inexcusable y de ley- va a ser consagrado a los ciudadanos, prolongando
así el extraordinario paseo con que el señor Piñeiro regalase a Santander
pocos años ha y que todos podemos disfrutar hoy (yo desde la
nostalgia...) en el antiguo Muelle de Albarado. Que, por cierto, nada tiene que ver con ningún
personaje de este nombre sino con el que fuera uno de los más antiguos e
insignes nombres de la ciudad de Sant
Anders o de Albaranazia, recordado aún –entre otros- en la denominación
de dicho muelle y en la de la antigua aldea y hoy barrio de Al señor Gonzalo Piñeiro, a quien por ser capaz de
rectificar, expreso públicamente mis disculpas, mi admiración y mi simpatía. Depurando responsabilidades (III) Yo acuso... (Diario Alerta - 13-04-2003) No existe crimen que merezca
un castigo mayor, que el de la honestidad y la independencia intelectual. Decir
la verdad y proclamarla a los cuatro vientos, enmendando con razones
a los poderosos y sin que quede fuera de ese espectro de crítica del rey abajo, ninguno, es el mejor
camino para acabar convertido en un auténtico proscrito. Sé bien de lo que
hablo porque llevo algo así como treinta años plantándoles cara a quienes nos
gobiernan y diciéndoles, casi siempre, lo que nadie les había dicho jamás. Ocioso
es decir cuánto he medrado debido a
ello... No estoy hablando de cantarle las cuarenta a uno u otro partido, sino a todos ellos en
su conjunto, por cuanto todos comparten las mismas carencias en lo que yo
considero absolutamente primordial para la buena marcha de una sociedad: que
quienes tienen la osadía (y a menudo la arrogancia) de proponerse para
gobernar a los demás, se hallen adornados de un altísimo nivel intelectual... Al referirme a los problemas verdaderamente graves
que afectan al país estoy pensando en la forma de afrontar con inteligencia
el contencioso basko. O en la demencia
de nuestro sistema educativo, edificado sobre unos pilares –el cuerpo
profesoral- integrado en un 70% como mínimo por individuos sin vocación
alguna y cuya única mira es la de trabajar lo menos posible, ganando,
naturalmente, lo más posible... Pienso también en el dislate que supone
mantener absolutamente ociosos a todos nuestros estudiantes durante un período
no inferior a cinco de los doce meses del año. Y ello sin ofrecerles ninguna
alternativa atractiva y sólida que les ocupe, entretenga y estimule,
impidiendo que acaben consumiento su tiempo y sus vidas delante de un
televisor, de un vaso de alcohol, de un porro, de una pista de baile... o de
la pantalla de un ordenador. Y no para estudiar o para formarse a través de él,
sino para perder lastimosamente el tiempo holgazaneando
en la red... O la dilapidación de los recursos del Estado y
entre todos esos miles de millones, ni una sola peseta para financiar
programas que buceen en las profundidades de nuestro brillantísimo y único
pasado histórico, mostrándoselo a todos los Españoles de una forma amena y
atractiva que por una parte contribuiría a elevar el nivel cultural y, por
otra, a cultivar nuestra conciencia de pertenecer a una nación privilegiada a
la que le cupo el incomparable honor de poblar, colonizar y civilizar a todos
los pueblos de la Tierra. ¡Cuántos miles de películas y documentales podrían
producirse reconstruyendo la fascinante saga de nuestro pasado histórico,
para educación de propios y para asombro de extraños! Y en lugar de eso ¡nada!.
Ni siquiera un sencillo reportaje como el que en vano vengo demandando de la
televisión estatal, para que se haga eco de las tesis de los investigadores
europeos y americanos que al fin han empezado a admitir lo que desde hace
mucho tiempo constituía una evidencia irrefragable: que la Humanidad racional se
gestó a orillas del Cantábrico y que Europa, Asia... ¡y hasta Justamente, la única vía que puede conducir a la
pacificación de Euskadi es aquella que pasa por el reconocimiento de todos
sus méritos y glorias históricas, compartidas todas ellas con las regiones
vecinas de Cantabria, Asturias, Castilla y León y Nabarra. Ofenden a
la inteligencia quienes creen que la manera de resolver un problema es
silenciándolo... La guerra del castellano (X) La clave está en la
Toponimia (Diario Alerta - 06-04-2003) ¿En qué lengua hablaban los Castellanos de Cualquiera que haya afrontado en profundidad el
estudio de los nombres geográficos, sabe bien hasta qué punto se muestran
reacios, resistentes y reticentes a los cambios y mudanzas. Nada hay más difícil
que consagrar un nuevo topónimo... y, conseguir que se olviden del nombre con el
que tradicionalmente se ha conocido a ese lugar... por ejemplo, el
nombre de la población segoviana de La Granja, mudado oficial,
artificialmente y por real decreto
en San Ildefonso... Ante cualquier nombre geográfico deberíamos
mostrar el mismo respeto que ante cualquier otra reliquia de nuestro más
remoto pasado. Porque, en efecto, la mayoría de ellos tienen una antigüedad
escalofriante, con independencia de las corrupciones y mudanzas que puedan
haber sufrido. Otro ejemplo de lo cual nos lo ofrece la propia denominación
de esta comunidad: Cantabria. Nombre que ha llegado
hasta nosotros sensiblemente degradado y deformado, pero que permanece fidelísimo
a la primitiva denominación de la que fuera la región más importante y
extensa del Norte de España. Por espacio de bastantes siglos, el nombre
de Cantabria
se vio prácticamente engullido por el olvido y, sin embargo, a la postre, ha
vuelto nuevamente por sus fueros. Como sucederá con el nombre de La
Montaña que hoy por razones políticas, ha caído en desgracia y que
resucitará con fuerza algún día... El hecho de que en las escrituras altomedievales
nos encontremos con toponimia netamente romance ya en
siglos tan tempranos como la sexta, séptima, octava, novena y décima
centurias, supone la confirmación definitiva y concluyente
de que por lo menos desde varios siglos más atrás, la
población de la España septentrional tenía al romance como único
vehículo de expresión. Por supuesto, en todas y cada una de sus
variantes dialectales, germen de lo que más tarde acabarían siendo lenguas
propiamente dichas, más o menos diferenciadas (catalán, castellano, gallego, bable, montañés, fabla...)... Si los nombres con los que se designaba a los
lugares eran romances, ello es indicio inequívoco de que la lengua común
de la población del Norte de España hablaba en romance...
las escrituras eran documentos jurídicos y su misión fundamental
era la de dar fe de los acuerdos correspondientes. Traducir los topónimos
al latín equivalía, lisa y llanamente, a dejar sin valor alguno aquellos
documentos. Porque ¿quíen iba a reconocer los límites de una propiedad rústica
o urbana que se había adquirido, vendido o donado si sus nombres, al ser
traducidos, habían dejado de ser representativos y definitorios?... La guerra del castellano (IX) Más claro..., el
agua (Diario Alerta - 30-03-2003) Sería de idiotas pretender que los monjes de todos
los monasterios del Norte de España
se pusieron de acuerdo en adulterar todos los documentos que pasaban por sus
manos, cambiando su texto latino originario por otro castellano o
castellanizado, solamente en una parte
muy concreta de esas copias que, además, acostumbra a ser siempre la misma. Si
todos escriben en castellano un párrafo muy específico de esos documentos, no
es porque se equivocaran o pervirtieran la pureza de los originales latinos,
sino porque era costumbre inveterada, arrastrada seguramente desde el inicio
mismo de la presencia de Roma en España, la de escribir en lengua castellana
aquella parte de los documentos que nada tenía que ver con las cuestiones
estrictamente eclesiásticas y que afectaba a asuntos tan cotidianos,
ordinarios y pragmáticos como puedan serlo el hecho de que los monjes
poseyeran un determinado número de colchones, hábitos, vacas o bueyes... Esos
inapreciables documentos altomedievales lo que demuestran es que las lenguas
romances convivieron sin ningún tipo de conflictos con la lengua latina,
justamente porque sus ámbitos de uso e influencia eran completamente
distintos: aquéllas reservadas para el lenguaje común, para la comunicación
entre las gentes, y ésta circunscrita a los actos eclesiásticos, jurídicos,
legislativos o literarios de los que siempre se mantuvo (o fue mantenido)
distante el pueblo... se quedaban “a dos velas”... La situación más surrealista que seguramente se
haya dado en la historia de la Humanidad: Por espacio de alrededor de veinte siglos, los templos religiosos
cristianos se han visto repletos de fieles que asistían a los actos del culto
sin entender una palabra de lo que escuchaban y, lo que aún resulta más ridículo,
sin entender una palabra de lo que repetían, insisto, como verdaderos
papagayos... Las adulteraciones en los documentos, en los casos
en que se producían, obedecían a cuestiones de intereses, de prestigio, de dominio
e influencia, de poder... Pero por lo mismo que nadie perdería miserablemente
el tiempo en nuestros días, reproduciendo escrituras para salpicarlas de
errores o para sustituir sus términos correctos por otros que lo fueran menos,
es impensable que ningún monje del medievo incurriera en tamaña estupidez... La guerra del castellano (VIII) Filólogos de
pacotilla (Diario Alerta - 23-03-2003) Los filólogos
riojanos que han engendrado la aberración científica de la génesis emilianense de la lengua castellana, gustan de escudarse en el pretexto
de que muchos de los documentos en los que aparecen palabras en castellano y
que aventajan en varios siglos a las Glosas
Emilianenses, han llegado hasta nosotros no en los textos originales sino
en copias que de éstos se hicieron en años o siglos posteriores... (muchos sí
han llegado hasta nosotros en su forma original... e incluso hay copias que
son hasta dos siglos más antiguas que esos tan traídos y llevados ejercicios
de traducción de latín de unos monjes de San
Millán de la Cogolla, a los que se ha bautizado con el ridículo nombre de
Glosas Emilianenses). Quienes pretenden que la aparición de términos
castellanos en los documentos de los siglos VII al XI se debe a
que se trata de copias de documentos originales perdidos que fueron
transcritos más tarde con el lenguaje que entonces se utilizaba, el castellano
o romance,
ofenden con semejante argumento al sentido común y a la inteligencia y no
hacen sino poner aún más en evidencia la magnitud del fraude científico que
han consumado... El denominador común de la inmensa mayoría de los
documentos de los siglos VII al XI de los que hasta la fecha he
tenido conocimiento, es el de aparecer redactados casi íntegramente en
latín. Y es que –cual si de una norma establecida se tratara- todos ellos
concuerdan en un punto fundamental que es, precisamente, el que los acredita
como auténticos: una parte de esos documentos –aquella en la que se enumeran
los bienes respectivos de cada monasterio o bien se describen sus términos- aparece
sistemáticamente escrita con voces castellanas unidas entre sí
a través de partículas latinas. Verbigracia per semdero antiguo usque
ad cobas de Sancio mercatero et
usque ad calzata mercatera; et de
ipsa calzata usque ad molino antico ad illa serna de rio de Pero. ... hinc parte serra, bustare de Haeto rubio... El copista escribe en latín con palabras
castellanas. Léase, da forma latina a la lengua castellana en
la que los autores de estos textos se expresaban. Y precisamente
porque en esta parte de los documentos se ocupan de asuntos muy concretos y
prácticos, que nada tenían que ver con Depurando responsabilidades (II) El señor
presidente (Diario Alerta - 16-03-2003) En el caso de Cantabria,
la región más directamente afectada y beneficiada por mis descubrimientos
históricos, el balance de la actuación de su clase política resulta
extraordinariamente sencillo: sin
excepción alguna, su comportamiento ha sido garrafal. Nadie se salva por
desgracia, de esta generalización. Aunque que es verdad que el grado de
responsabilidad de unos y de otros, no es el mismo... En quien recae la mayor responsabilidad de que las
cosas hayan sucedido como han sucedido: el Presidente de Cantabria, señor Martínez Sieso. Un señor al que me
dirigía por escrito dos o tres días antes de someterme a una operación de
corazón, rogándole se interesase por la conservación de mi obra en el
supuesto de que yo no superase esa intervención quirúrgica, habiendo sido su humanitaria respuesta, el más
despectivo de los silencios... Por desgracia para él, superé aquella operación y
también los durísimos años que la siguieron, privado prácticamente de todo lo
más indispensable. Pero el señor Sieso
volvío a pasar del asunto,
convenientemente asesorado por toda esa horda de historiadores cretinos que posee y padece la comunidad de Cantabria y que fueron los
responsables de que ya en el año 1984,
cuando el entonces vicepresidente del Gobierno regional señor Ambrosio Calzada se mostró favorable
a mis tesis históricas y dispuesto a patrocinarlas, se viera obligado a
volverse atrás de su decisión ante la presión de todos los historiadores e intelectuales de Cantabria, unidos y
confabulados contra mí y contra mi obra. Y digo contra mí y nó solo contra mi obra, porque no satisfechos con
boicotear ésta, propalaron toda suerte de calumnias respecto a mí mismo... como
que... mis tesis históricas suponían un
ultraje para Cantabria y perjudicaban gravemente su imagen dentro y fuera de
España... El señor Martínez
Sieso, Presidente de Cantabria, es y será siempre el principal
responsable de que esta comunidad se haya visto privada de toda la enorme
cantidad de beneficios –económicos, de imagen y de toda índole- que le habría
procurado el hecho de proponerse como cuna
de Europa y de la cultura gestada por
este continente y que en el decurso de milenios ha llegado a adquirir el carácter
de universal... El señor Martínez
Sieso, Presidente de Cantabria, es el mayor responsable de que toda la
nombradía universal de la que hoy podría gozar esta provincia si se hubieran
respaldado mis tesis y mis investigaciones, sea monopolizada por la comunidad
vecina de Euskadi que, con una
inteligencia que en Cantabria brilla por su ausencia, está sabiendo
capitalizar en su beneficio las conclusiones de todas las investigaciones genéticas
que postulan a su población como la más antigua del continente, amén de madre de todos los pueblos
europeos... Ancianidad que –lo afirmo-
comparten e incluso acrecientan aquellos residuos de población de Cantabria en los que perviven los
genes de los Kántabros –mujeres y
niños, casi exclusivamente- que lograron zafarse a la guerra de exterminio
emprendida por el Imperio Romano contra este región... La cuna cantábrica de Europa (III) El origen
cantábrico del pueblo Judío (Diario Alerta - 09-03-2003) Los Judíos
y sus hermanos los Arabes son
pueblos cuyas raíces deben rastrearse en el Norte de España... siete años después de mi descubrimiento y,
edición de mis libros Iberia, cuna de la Humanidad y Cantabria,
cuna de la Humanidad, llegó a mis manos una fotocopia, que me
facilitó Luis Racionero, del libro
de un investigador lituano que, mas de medio siglo antes que yo, había
defendido la misma tesis... (mis propias tesis y reiteradas alusiones a él le
han vuelto a poner de actualidad) En el mes de Marzo del año 2001, Cristóbal Serra escribe en Palma de
Mallorca el prólogo de la reedición del opúsculo Les origines ibériques du
peuple juif, publicado en Francia en el primer tercio del siglo XX
por el lituano Oscar Vladislav de
Lubicz Milosz... A continuación reproduzco la mayor parte del
contenido de dicho prefacio,
escrito por Cristóbal Serra bajo el epígrafe de El círculo de la verdad:
A principios del siglo XX, gracias a
unos hombres curiosos que no temieron ir al fondo de las cosas, se
multiplicaron las preguntas desaconsejadas por la vieja dogmática. Y una de
ellas fue el origen del pueblo judío. Hoy, poseedores del legado visionario
del arqueológo y lingüista O.V.de
L.Milosz, la existencia de una
gran civilización prehistórica occidental es cosa generalmente admitida por
la mayoría de los prehistoriadores. Lo que despierta más reticencias es el
origen ibérico del pueblo judío... Según
mi juicio, Milosz dejó escrito
este estudio luminosísimo que, por cierto, ha servido de faro a muchos
investigadores que no se confiesan sus discípulos y que, sin embargo, lo son.
Y aquí he de referirme a un libro
capital de nuestra bibliografía: “Cantabria, cuna de la Humanidad”. Su
autor, Jorge María Ribero, además
de una ímproba tarea de hallazgos toponímicos en los que la toponimia se
convierte en pitonisa, ha tenido la valentía de afirmar, una vez más, que el origen del pueblo judío está en El vasco, vestigio venerable de la
lengua ibérica, en frase de Pidal, es la antorcha que alumbra la gran
civilización prehistórica occidental y que permite descubrir los orígenes del castellano... Cuando se produce la dominación romana, la inmensa mayoría de los
poblados de Iberia, de las Galias y de Sólo hacerle una corrección a Cristóbal Serra... mal puedo ser yo discípulo de Milosz,
cuando como Luis Racionero y otros muchos pueden atestiguar, no supe de su
existencia hasta el día 19 de Noviembre de 1991... fecha
en que impartió Racionero una conferencia sobre el mito de los romanos que había sido organizada por mí... Así es la vida, mientras mis tesis históricas eran
tenidas por aberrantes, yo era un loco.
Ahora que empieza a saberse que eran ciertas, dejaré de ser un loco y dirán
que las he copiado. Sin embargo y
aunque sé de una persona que lleva años perdiendo el tiempo en esta
indagación, nadie encontrará jamás ningún libro o documento que, antes de que yo
lo hiciese en 1984, defienda que la Humanidad nación en La Noche de las Marzas o de ‘las baras’ (Diario Alerta - 02-03-2003) Esta tradición es –con enorme diferencia- la más
antigua e importante de ¿Por qué reciben las varas este nombre, tan
obviamente emparentado con la radical euskérica bal-/bar- para designar
a los vegetales? Pues por la misma razón por la que el nombre del
mes de Marzo procede de Barza. Y antes de Baraza.
Nombre vegetal por antonomasia, como corresponde al mes en el que la
Naturaleza renace y vuelve por sus
fuero, cubriéndose de berde (verde) los campos y los
árboles. Hecho que ya se produce, en el Norte de España, en el decurso del
mes de Febrero. Y por eso es Barandail
el nombre euskérico del último mes del año, Hebrero = Febrero,
reconocido como el primero en las épocas en las que la Civilización tenía su
principal asiento en el litoral cantábrico hibérico. ¿Por qué el nombre de las baras (varas)? Pues lisa y llanamente porque
constituían uno de los elementos claves del ritual barzero o marcero,
al ser algo así como una versión reducida del barzandrón = marzandrón
en torno al cual se desarrrollaba toda la ceremonia de salutación del nuevo
año: el árbol profusamente adornado e iluminado que representaba el
nacimiento de la vida en la Tierra en forma de tal, en esas fechas de
comienzos de la Prima-Bera... en las que se produce la resurrección de la Naturaleza
(¡atención al porqué de la Pascua de
Resurrección!)... O sea, que quienes arremeten contra el Arbol
de Navidad como algo espúreo y ajeno a las tradiciones ibéricas, son
unos auténticos botarates... El Arbol de Navidad representa al Arbol
de la Vida que, supuestamente, había crecido en el centro mismo del Paraíso Terrenal y del que se habían
desprendido todas las formas de vida, animal y vegetal, que desde entonces
han poblado nuestro planeta... El neocristianismo
(inventado en ¿Cómo eran los belenes
o pesebres que montaban
nuestros antepasados hace mil, dos mil y hasta tres mil años, por supuesto no
en el mes de Diciembre sino por estas fechas? Pues eran troncos huecos de
árbol o trozos de corcho dentro de los
cuales introducían la figurita del Niño Dios, rodeados de algunos animales
que venían a representar a todos los seres del mundo animal que, como los
seres humanos, habíamos nacido del Arb0l de la Vida... Por eso yo monto un Nacimiento en mi casa durante Al fin y al cabo, la celebración de la Nochebuena
no es ni más ni menos que una extrapolación, al mes de Diciembre, de la Noche
de Marzas. Y de ahí el que en algunas poblaciones españolas se canten
las
Marzas..., en Nochebuena... o como las Marzas
de Salmoral que se cantan en Nochevieja,
siendo el 1 de Enero conocida en esta localidad lleunesa como el Día del Niño... Si a esto le añaden el contenido de otras Marzas,
también lleunesas, en las que se
dice, textualmente, que Jesucristo trajo las Marzas a esta tierra,
entonces ya está todo dicho y absolutamente claro. Y no me refiero sólo al
origen de las Marzas..., sino al propio origen –hibérico y mitológico- del
Cristianismo. Que ésta es | |||||||||||||